London memories. Abril, 2012.

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(via ay-carmela)

arquicomics:

(via &More / 212 dibujos para descubrir la ciudad de Barcelona) yorokobu.es v/ @asdevargas
elpliego


Prada Poole_Rollabol_años 70 Un arquitecto que no me enseñaron en la escuela: 
El otro día en la #Fetsac Santiago de Molina comentó que los Eames se lo pasaban como enanos proyectando todo tipo de cosas, desde juguetes, mesas etc y precisamente esa diversión es parte característica de su arquitectura. Prada Poole también ha sabido mostrar siempre que se divierte con lo que hace, que jamás ha perdido la pasión.
Jose Miguel de Prada Poole es sin duda alguna el maestro de las arquitecturas neumáticas, generando pabellones, ciudades enteras (como la Instant City que desarrolló en la Ibiza más moderna de los 70) y de algún modo su arquitectura siempre estuvo vinculada a este sistema constructivo; pero lejos de ser un utópico desarrolló toda una serie de elementos constructivos y procesos mediante las estructuras neumáticas.
Este ejemplo, encontrado de casualidad, es muestra perfecta de que se lo pasa bien con cada proyecto que acomete y que el arquitecto no deja jamás de proyectar. Lo que vemos aquí se explica por si solo a través de las imagenes y demuestra que lo importante es pasárselo bien con cada cosa que hagas.
“A veces estoy frente al ordenador y me da la risa pensando…hay que ver lo que se me acaba de ocurrir” J.M de Prada Poole dixit

elpliego

Prada Poole_Rollabol_años 70 Un arquitecto que no me enseñaron en la escuela: 


El otro día en la #Fetsac Santiago de Molina comentó que los Eames se lo pasaban como enanos proyectando todo tipo de cosas, desde juguetes, mesas etc y precisamente esa diversión es parte característica de su arquitectura. Prada Poole también ha sabido mostrar siempre que se divierte con lo que hace, que jamás ha perdido la pasión.

Jose Miguel de Prada Poole es sin duda alguna el maestro de las arquitecturas neumáticas, generando pabellones, ciudades enteras (como la Instant City que desarrolló en la Ibiza más moderna de los 70) y de algún modo su arquitectura siempre estuvo vinculada a este sistema constructivo; pero lejos de ser un utópico desarrolló toda una serie de elementos constructivos y procesos mediante las estructuras neumáticas.

Este ejemplo, encontrado de casualidad, es muestra perfecta de que se lo pasa bien con cada proyecto que acomete y que el arquitecto no deja jamás de proyectar. Lo que vemos aquí se explica por si solo a través de las imagenes y demuestra que lo importante es pasárselo bien con cada cosa que hagas.

“A veces estoy frente al ordenador y me da la risa pensando…hay que ver lo que se me acaba de ocurrir” J.M de Prada Poole dixit

Habían colocado un enorme espejo delante del piano y un gran foco dirigido a él para que todo el mundo pudiera verle la cara mientas tocaba. Los dedos no se le veían, pero la cara, eso sí. ¿A quién le importaría la cara? No estoy seguro de qué canción tocaba cuando entré, pero fuera la que fuese, la estaba destrozando. En cuanto llegaba a una nota alta empezaba a hacer unos arpegios y unas florituras que daban asco. No se imaginan cómo le aplaudieron cuando acabó. Entraban ganas de vomitar. Se volvían locos. Eran el mismo tipo de cretinos que en el cine se ríen como condenados por cosas que no tienen la menor gracia. Les aseguro de que si fuera pianista o actor de cine o algo así, me reventaría que esos imbéciles me consideraran maravilloso. Hasta me molestaría que me aplaudiesen. La gente siempre aplaude cuando no debe. Si yo fuera pianista, creo que tocaría dentro de un armario… Pero, en cierto modo, hasta me dio lástima porque creo que él ya no sabe siquiera cuándo toca bien o cuándo no.

Habían colocado un enorme espejo delante del piano y un gran foco dirigido a él para que todo el mundo pudiera verle la cara mientas tocaba. Los dedos no se le veían, pero la cara, eso sí. ¿A quién le importaría la cara? No estoy seguro de qué canción tocaba cuando entré, pero fuera la que fuese, la estaba destrozando. En cuanto llegaba a una nota alta empezaba a hacer unos arpegios y unas florituras que daban asco. No se imaginan cómo le aplaudieron cuando acabó. Entraban ganas de vomitar. Se volvían locos. Eran el mismo tipo de cretinos que en el cine se ríen como condenados por cosas que no tienen la menor gracia. Les aseguro de que si fuera pianista o actor de cine o algo así, me reventaría que esos imbéciles me consideraran maravilloso. Hasta me molestaría que me aplaudiesen. La gente siempre aplaude cuando no debe. Si yo fuera pianista, creo que tocaría dentro de un armario… Pero, en cierto modo, hasta me dio lástima porque creo que él ya no sabe siquiera cuándo toca bien o cuándo no.

London memories. Abril, 2012.

Luis Úrculo, en dos semanas estará en la FETSAC